Un día, mientras Gracia estaba en el mercado del pueblo, notó la presencia de un hombre extraño. Era alto y delgado, con ojos profundos y cabello oscuro que caía sobre su frente. Llevaba un abrigo largo y desgastado, y una mochila pesada colgada de su hombro. Gracia se sintió intrigada por su presencia, pero no pudo evitar sentir un poco de curiosidad y desconfianza al mismo tiempo.
A medida que pasaban las horas, Gracia comenzó a sentirse más cómoda con la presencia del hombre. Le preguntó sobre su viaje y su destino, y él le contó historias de lugares lejanos y culturas exóticas. Gracia se sintió fascinada por sus relatos y se dio cuenta de que había mucho más en la vida que lo que ella conocía en su pequeño pueblo. gracia y el forastero
Mientras limpiaban la mesa, Gracia notó que el hombre había dejado caer un pequeño papel en el suelo. Se agachó a recogerlo y descubrió que era una carta, escrita a mano y con un sello extraño. La carta parecía ser de alguien que el hombre conocía, pero Gracia no pudo evitar sentir que había algo más en la historia. Un día, mientras Gracia estaba en el mercado
Al día siguiente, Gracia decidió confrontar al hombre sobre la carta. Le preguntó si era suya y si podía leerla. El hombre se puso tenso y le dijo que no era asunto de Gracia. Pero Gracia insistió, y finalmente el hombre cedió. Gracia se sintió intrigada por su presencia, pero
Sin embargo, a medida que la noche avanzaba, Gracia comenzó a notar que el hombre parecía ocultar algo. Era como si llevara un secreto consigo, algo que no quería compartir con nadie. Gracia se sintió intrigada y decidió intentar descubrir qué era lo que el hombre escondía.